El FCAT debate sobre “ser artista en dictadura”, con una mirada a Guinea Ecuatorial

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Asistentes al FCAT, observando los carteles junto a teatro Alameda

El domingo en el que España celebra sus 42 años de Constitución, el Festival de Cine Africano de Tarifa (Cádiz)-Tánger (Marruecos) ha posado su mirada en una de las dictaduras más longevas de África, la de Guinea Ecuatorial, antigua colonia de donde es el escritor Juan Tomás Ávila, quien reflexiona que “en Guinea Ecuatorial nos han quitado algo. Necesitamos autoestima”.

La rama de reflexión y conversación del VIII Árbol de las Palabras ha titulado sus sesión de este domingo a este país, pues ser artista en Guinea Ecuatorial es serlo en un lugar donde son escasos los autores que consiguen crear y divulgar sus trabajos dentro de sus propias fronteras.

La guionista Rocío Cadahia, el escritor guineano afincado en Barcelona, Juan Tomás Ávila, uno de los principales intelectuales opositores a la dictadura de Obiang, y el actor Marcelo Ndong han participado en una conversación moderada por la periodista de raíces guineanas Lucía Mbomio, en la que se ha ahondado acerca de cómo, en un país sin libertad de expresión, los artistas encarnan voces de resistencia que nos hablan como emisarios en el exilio.

En esta charla han contado, entre muchas otras cosas, que en Guinea existen muchos raperos, sobre todo jóvenes, que están siendo muy contestatarios. También colectivos LGBTI y movimientos de mujeres que están contribuyendo de manera contundente a luchar contra el machismo, especialmente a través de la literatura, así como grupos de teatro, que hacen una enorme sensibilización sobre temas como usar preservativos o vacunarse.

La charla, seguida desde los centros culturales españoles en los guineanos centros de Malabo y Bata, en la que han participado multitud de espectadores con sus preguntas, ha abordado la censura y la “autocensura” de los artistas en este régimen dictatorial. Marcelo Ndong ha contado que la gente “amenazaba” a su marioneta porque “hablaba mucho”, además de dar mucha importancia a que los chicos guineanos aprendan a leer y escribir. Por su parte, la guionista Rocío Cadahia ha puntualizado que no es que exista una línea de censura concreta “como en el franquismo”, sino que en Guinea “la censura ocurre debido a múltiples factores”.

En la conversación también se ha incidido en que los artistas en Guinea están haciendo muchas cosas con muy poco. “Si se les diesen oportunidades a los jóvenes, si se les formara en arte y cultura, se podría cambiar el país”, opina Cadahia. Por su parte, la periodista y escritora Lucía Mbomio se ha referido al “etnoracismo, debido al colonialismo, que ha hecho que en Guinea Ecuatorial no se ponga en valor lo propio, sino lo ajeno.”

Por último, el escritor Juan Tomás Ávila, ha reflexionado sobre el miedo que “no es lo que nos hace menos críticos, sino que queremos avanzar en igualdad”. El escritor, exiliado en Barcelona, ha invitado a “poner el foco sobre los que impiden la creatividad” y ha recordado a los guineanos la importancia de darse cuenta de lo que significa haber sido colonizados. “En Guinea nos han quitado algo. Hagamos lo que hagamos, necesitamos autoestima. Porque si tienes autoestima harás muchas cosas que no sabías que podías hacer”, ha puntualizado Ávila.

Dos documentales ilustran este eje temático que se pueden disfrutar tanto de forma presencial en salas de Tarifa, como en su canal en Filmin, el primero, ‘El escritor de un país sin librerías’, de Marc Serena, que da a conocer un país que aún sufre las consecuencias de años de dominación colonial a través del escritor Juan Tomás Ávila. Otro documental, ‘Manoliño Nguema’, de Antonio Grunfeld, indaga en un sexagenario artista africano formado en España y que ahora regenta una pequeña guardería en Guinea Ecuatorial.